Córdoba

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Accesibilidad:  carro-bebe  mochila-portabebes

Donde aparcar: Calle Pintor Pedro Bueno

Recomendaciones: Intentar no utilizar el coche. Es complicado aparcar por algunas zonas

Hacía bastante tiempo que no preparábamos una escapada por el sur, así que, aprovechando unos días de vacaciones y que por estas fechas no hace calor (hay que decir que fuimos en febrero) decidimos visitar Córdoba. Quitando un día que llovió bastante e incluso granizó, nos hizo muy buen tiempo.

Nuestro plan era estar 5 días allí y, así, ver todo tranquilamente. La verdad es que hasta nos sobró algo de tiempo

Como anécdota y para los que os animéis a ir con los mas pequeñajos, comentaros que nos fue bastante complicado encontrar sitios en los que los baños tuvieran cambiadores, así que vinimos hechos unos expertos en cambiar pañales de pie (no hay mal que por bien no venga 😜)

PRIMER DÍA

Al llegar dejamos el coche en la calle Pintor Pedro Bueno. No teníamos pensado usarlo y una compañera de Alf que es de allí nos comentó que circular por el centro se complica un poco al ser las calles muy estrechas y tener pocas zonas donde aparcar.

Habíamos pasado la mañana en Ubeda, así que llegamos un poco tarde. Como aun teníamos que dejar todo en el apartamento, decidimos terminar el día dando una vuelta por la parte del Rio Guadalquivir. Fuimos por el Paseo Calle Ronda de Isasa hasta el Puente Romano, donde está la Torre de la Calahorra. Desde allí, hay unas vistas preciosas del río, la Mezquita y de la Puerta del Puente, así que os recomendamos que vayáis cámara en mano, ya que podréis hacer una de las fotos típicas de Córdoba.

SEGUNDO DÍA

Como el apartamento estaba cerca, decidimos empezar por la Plaza del Potro, en el barrio de San Francisco-Ribera, donde se encuentra la fuente con la figura del potro sobre el escudo de la ciudad.

Antes de llegar a la mezquita, también quisimos ver el callejón de las siete cabezas y hacer una parada en la Calleja de las Flores. Es una de las más populares y visitadas por la decoración de su plaza con macetas y flores de colores, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994. Aun siendo temporada baja, la plaza estaba llena de turistas con sus cámaras esperando el momento de menos trasiego para poder hacer una foto de la calleja. La mejor época para verla es en la primera quincena de mayo, cuando se celebra el Festival de los Patios Cordobeses.

Saliendo por la Calle Velazquez Bosco, llegamos a la Mezquita Catedral de Córdoba. Nosotros entramos por la puerta de la calle Cardenal Herrero pero, si queréis evitaros un tramo de escaleras, os recomendamos que lo hagáis por Torrijas.

La planta de la Mezquita está totalmente adaptada. El acceso y la salida tienen rampas y en el interior vimos que disponen de sillas de ruedas. ¡Comentaros también que en la Mezquita si tienen cambiadores para los peques!.

En la taquilla podréis comprar entradas para ver la Mezquita o la torre. Nosotros compramos la entrada básica para ver el interior de la Mezquita por 8 € cada uno. Cuando fuimos no había mucha cola; varios turistas paseando por el Patio de los Naranjos y algunas excursiones escolares, pero os recordamos que era febrero.

La planta es muy amplia y os llevará un rato verla entera, así que tomaros vuestro tiempo. La mezquita es la unión de la Basílica Visigoda de San Vicente, sobre la cual fue construida; la Mezquita y la Catedral que posteriormente fue realizada en la nave central. Es increíble ver cómo se fusionan tres estilos tan diferentes en un solo edificio. Sorprende pasear por la Mezquita y, de repente, encontrarte como por arte de magia con la sillería de coro o con el increíble órgano de la Catedral. Como seguro que querréis llevaros alguna foto de recuerdo, os avisamos de que hay algunas zonas con muy poca luz y no está permitido usar trípode.

Al salir fuimos a tomar algo a un bar que nos había recomendado la compañera de Alf. Esta en la calle del mesón del sol y se llama Bar Santos. Es bastante pequeño y estrecho, así que seguramente tengáis que salir fuera con la tapa que pidáis. Según nos contó, es muy típico pedirse algo de beber y acompañarlo con un pincho de tortilla. !Y que pincho!. ¡Enorme y buenísimo!. Si tenéis que cambiar el pañal al peque, aprovechar en los baños de la mezquita, ya que el del bar es muy, muy pequeño y no tiene cambiador.

Como teníamos muy cerca el Alcazar de los Reyes Cristianos, decidimos seguir el recorrido por allí. Se trata de una antigua fortaleza que fue residencia de los Reyes Católicos y que consta de varias estancias y jardines. El precio de la entrada es de 4,50  € por persona. Si lleváis el carrito de bebe no podréis pasar con el. Hay bastantes zonas con escaleras y no os lo dejaran pasar, así que si vais con peques llevaros la mochila. A nosotros nos dijeron que podíamos dejarlo en la entrada, justo detrás de las taquillas, pero siempre bajo nuestra responsabilidad ya que, al no tener una sala donde poder dejarlo, no se responsabilizan en caso de robo. Comentaros también que es otro de los sitios donde no encontraréis cambiador de bebe en los baños.

El Alcazar se divide en entrada, torres y muralla, planta alta o salones, planta baja o patios y jardines. Personalmente, la parte que mas me gustó fue la de los jardines. Espectaculares. En la web vimos que hay visitas nocturnas para ver “Cordoba, la luz de las culturas“, pero que por labores de mantenimiento estaba cerrado desde enero 2016, así que solo pudimos hacer la visita diurna. Se trata de un espectáculo de luz y sonido integrado en las fuentes de los jardines que debe ser precioso.

Si subís por la calle Tomas Conde entrareis en la Judería. Este barrio es uno de los más populares y turísticos de Córdoba y donde se centraba la vida de la comunidad judía de la época. Cuando subáis la calle y encontréis la Estatua de Maimonides a vuestra izquierda, sabréis que estáis cerca de la Sinagoga. En Internet veréis que la entrada es gratuita para ciudadanos de la Unión Europea, pero cuando fuimos nosotros no vimos ningún tipo de control de acceso.

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Sinagoga

La entrada tiene una pequeña rampa de madera para sillas de ruedas. La planta del templo es pequeña, pero hay que recordar que se trata de una de las tres sinagogas mejor conservadas de España, por lo que vale la pena visitarla y más teniendo en cuenta que no tiene coste alguno.

De camino a los jardines de la victoria, pasamos por la Puerta de Almodovar, una de las tres puertas de la muralla que se conservan en la actualidad y que daban acceso a la ciudad.

Para terminar el día, decidimos ir a tomar algo al Mercado de la Victoria, el primer mercado gastronómico abierto en Andalucía. En la entrada vimos una terrazita que tenía muy buena pinta, pero el tiempo no acompañaba y decidimos quedarnos dentro. La zona infantil también estaba cerrada, suponemos que por el mismo motivo.

Tras hacer el recorrido por cada uno de los puestos, al final nos sentamos en las mesas de La Salmoreteca. Como tienen una gran variedad de recetas de salmorejo, las camareras, muy simpáticas por cierto, nos explicaron de que era cada uno. Pero ¿como vamos a venir a Cordoba y no probar un buen salmorejo?. Nos decidimos a probar el típico cordobés y, como tambien queríamos probar algo diferente, la tortilla de calamares en su tinta. No sabría deciros cual de los dos nos gusto mas, estaba todo riquísimo. Si tenéis dudas o queréis probar varios, pueden poneros raciones más pequeñas de varios sabores. Nosotros nos dimos cuenta de eso tarde, lástima porque tenían muy buena pinta 😩.

En referencia a los cambiadores de bebe, creemos que los baños del mercado no tienen, pero, para los que necesitéis saber si está adaptado para sillas de ruedas os confirmo que tanto el acceso como el resto del recinto dispone de rampas, ascensores y aseos para minusválidos.

De camino al apartamento, como aun era pronto, dimos un poco mas de vuelta para ver El Patio San Basilio, en San Basilio 50. Allí se encuentra la Asociación de Amigos de los Patios Cordobeses. Habíamos oído hablar maravillas de el y como hasta mayo no se celebra el Festival de los Patios Cordobeses, pensamos que sería una buena idea aprovechar que estába abierto al público el resto del año para, así, poder ver uno. Nosotros no tuvimos esa suerte, ya que cuando fuimos estaba cerrado, pero si podéis ir a verlo no lo dejéis pasar.

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Calle San Basilio

TERCER DÍA

Teníamos previsto hacer la visita al Zoo y al Jardín Botánico, pero como vimos que llovería y al estar al aire libre, pensamos que sería mejor ver todo lo que teníamos programado para el día siguiente. Así que pusimos rumbo al Palacio de Viana, en la plaza de Don Gome 2.

Las entradas cuestan 8 € por persona e incluyen patios y visita guiada por el interior del Palacio. Los patios están adaptados para sillas de ruedas. Los accesos tienen rampas y en el recinto hay aseos muy amplios, pero tampoco encontrareis cambiador de bebe para los que valláis con peques. A la hora de visitar el interior del palacio tendréis que dejar el carro en una sala con taquillas que tienen en el Patio de Recibo. El interior no está adaptado para sillas de ruedas, por ello también tienen la opción de comprar entrada solo para ver los patios por 5 €.

Como aún quedaba una hora para que comenzara la visita guiada, decidimos hacer tiempo viendo los 12 jardines. Son preciosos y siguen una línea parecida a los del Alcázar de los Reyes Cristianos. Desde fuera no parece que el palacio fuese tan grande, lo que sumado a su aire sobrio hace que te sorprenda al descubrir lo que hay en el interior.

En el palacio no os dejarán hacer fotos por temas de conservación, pero vale la pena entrar. La guía explica todo de maravilla y la visita se hace muy amena. Podéis haceros una idea de lo que encontraréis dentro pinchando en el link que os facilitamos más arriba.

Subiendo por la calle de Santa Isabel, veréis la Estatua de Manolete, justo en frente de la Iglesia de Santa Marina de Aguas Santas, y si seguís subiendo hasta la Avenida de Olletías, llegaréis a la Torre de la Malmuerta.

Cuenta la leyenda que un viejo caballero del linaje de los Gómez de Figueroa se casó con la bella y joven Clara de Herrera. Esta, al ver que los jóvenes solteros estaban interesados en ella y que esto producía celos en su esposo, decidió limitar sus salidas a la calle para que este no sufriera. Clara siempre ayudó a los mas necesitados, por lo que, al no poder salir, estos tenían que acudir a las rejas de su casona para poder recibir sus donativos, lo que también generaba celos en su marido, ya que pensaba que eran amantes disfrazados. El viejo, aconsejado por una hechicera, bebió una pócima que le mostraría la verdad. Esta le produjo una visión de su esposa yaciendo con un joven y, lleno de ira, asesinó a la bella Clara. En su juicio, el Rey Enrique III sentenció al viejo a derribar su casona, construir una torre y cumplir su pena en ella hasta el día de su muerte.

¡Y fué justo aquí cuando empezó a llover! Aunque a buen paso, nos dió tiempo a ver la Plaza de los Capuchinos y el Cristo de Los Faroles, pero en seguida tuvimos que buscar algún sitio donde parar y, así, aprovechar para comer algo. Fuimos a una cadena de restaurantes bastante conocida donde, por cierto, tampoco encontramos cambiadores para bebes.

Como no paraba de llover y teníamos pensado ir hacia el apartamento, nos animamos a dar un poco mas de vuelta y, así, ver los monumentos que hay por la ciudad y que nos faltaban por visitar, como la Plaza de las Tendillas, las Ruinas del Templo Romano y la Plaza de la Corredera. Esta última, es la única plaza mayor de Andalucía con aspecto castellano. Es muy similar a la de Madrid o Salamanca, pero con un aire distinto. Cuando fuimos nosotros, en uno de sus bares, habían sacado una especie de parrilla y estaban cocinando fuera. Si el tiempo os acompaña, os animamos a que os toméis algo en una de sus terrazas.

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Ruinas del Templo Romano

CUARTO DÍA

El plan de hoy era algo más tranquilo y enfocado a la pequeñaja. Llevábamos algún tiempo pensando en ir al Zoo con ella, así que aprovechamos la ocasión para ir al de Cordoba.

El precio de la entrada es muy económico, 4,50€ por persona, y como nuestra gordita tiene menos de 3 años, solo compramos para Alf y para mi. El recinto no es muy grande y está adaptado para personas con movilidad reducida, eso si, no encontrareis cambiadores de bebe en los baños del parque. Tendréis que pedir en la taquilla que os abran una sala a parte que tienen para ello.

El Zoo se divide en fauna africana, americana, asiática, australiana, autóctona y euroasiática repartida por el parque según sean reptiles, aves o mamíferos. Cuando fuimos nosotros, faltaban algunos animales como el tigre de bengala, el elefante o el lobo ibérico. Desde nuestro punto de vista, pensamos que el recinto de algunos animales, como el león o los buitres, era bastante pequeño, pero por lo demás esta muy bien.

En el centro del parque encontraréis unos merenderos donde podréis sentaros a comer algo, aunque el precio del menú del restaurante no nos pareció excesivo. Además es donde tienen el recinto de los Titis que, aunque se ven desde la cristalera de fuera, dentro hay otra que está mucho mejor.

La verdad es que nuestra pequeñaja se lo pasó en grande viendo a los animales de la granja y se sorprendió mucho con la pantera o los osos pardos.

Si queréis que vuestros peques disfruten un poco mas, podréis pasaros por La Ciudad de los Niños, un gran parque infantil que se encuentra justo al lado. Si compráis la entrada conjunta (7 € adultos, menores de 5 años gratis), podréis acceder desde el mismo Zoo, pero preguntar en la taquilla si es posible pasar con carro, ya que hemos leído en alguna web que esa entrada no está adaptada para sillas de ruedas y es mejor hacerlo por la principal. Si solo queréis entrada para el parque el precio es de 2€ para adultos y 1 para mayores de 5 años. El dueño del apartamento en el que nos alojábamos nos comentó que el solía ir con su hijo, pero que tal vez nuestra gordita fuera un poco pequeña para disfrutar del parque, así que, como además habíamos visto que iba a llover, decidimos no comprar la entrada. Si vais tanto al Zoo como a la Ciudad de los niños, ¡importante llevar gorra y protección solar!.

En frente del Zoo encontraréis el Jardín Botánico. El precio de la entrada es de 3 € por persona. El recinto está adaptado para sillas de ruedas, por lo que podréis ir con el carro perfectamente. Se divide en distintas secciones con diferentes variedades de plantas en cada una. Si os interesa entrar en los museos, tendréis que hacerlo antes de las 14h, ya que solo están abiertos hasta esa hora. El resto de instalaciones están disponibles hasta el horario de cierre. Con la llegada del buen tiempo el Jardín se complementa con eventos, mercadillos o talleres que podréis ver en el apartado “calendario de actividades” de su página web.

QUINTO DÍA

No podíamos terminar nuestra visita a Córdoba sin ver Medina Azahara, así que antes de poner rumbo a Madrid hicimos una parada para ver este impresionante yacimiento arqueológico. Aparcamos en el parking que hay en el centro de interpretación. Por estas fechas ya había algunos autobuses de turistas y varios coches estacionados, por lo que imaginamos que en temporada alta no debe ser tan sencillo aparcar. La entrada al centro de interpretación y al yacimiento es gratuita, pero, al no poder aparcar en el conjunto arqueológico, tendréis que pagar 2,50 € del autobús lanzadera que os subirá hasta allí. Es interesante pasar por el museo y ver la proyección sobre la vida en la ciudad o la exposición con las que terminareis de entender la historia del Califato de Córdoba. El edificio está totalmente adaptado para sillas de ruedas y podréis encontrar cambiadores en los aseos. En cambio, para subir al yacimiento, no podréis hacerlo con el carro. Este no es nada accesible. Ya en la entrada encontraréis las primeras escalera, por lo que, para los que os acerquéis con peques, os recomendamos que llevéis la mochila.

Hay que tener en cuenta que el yacimiento ha sufrido multitud de saqueos, pero, aún así, es una maravilla ver las vistas de la ciudad desde el mirador de la entrada.

En la visita coincidimos con una pareja de Madrid con un nene de su edad con el que estuvo jugando todo el recorrido. ¡Se lo pasaron en grande!

Granada nos pareció una ciudad preciosa y con mucho encanto. ¡Así que no perdáis la oportunidad de verla!

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