Pantano de la Jarosa

¡Por fin llego el buen tiempo! Después de dos semanas de lluvia y frío y con la llegada de los 22°, parece que llegó el momento de colgar los abrigos. Así que, como este fin de semana tocaba quedarse en Madrid, se nos ocurrió la idea de salir a pasar un día en el campo con la pequeñaja.
En Guadarrama, a unos 3 km del pueblo, se encuentra el embalse La Jarosa, el más pequeño de la sierra de Madrid.

Supimos que habíamos llegado cuando, en la entrada, vimos la presa y un parking junto a algunos merenderos, pero decidimos seguir unos kilómetros mas rodeando el embalse para meternos en la zona de Pinar, donde la sombra es más abundante. A unos 2 km se encuentra una de las zonas recreativas del parque, con una gran explanada donde pudimos dejar el coche. Es recomendable ir con tiempo y más aún si lo hacéis en temporada alta ya que, aunque hay algunas zonas de sombra donde poder aparcar, se ocupan bastante rápido. La vedad es que pensamos que habría mucha más gente, pero, aún estando tan cerca de Madrid y teniendo en cuenta que hacía un día estupendo, no estaba nada masificado. Por esta zona podréis ir con el carro de bebe, el terreno no es muy llano, pero eso no dificulta el acceso hasta los merenderos. Comentaros que en esta zona hay un bar donde poder tomaros un café o comprar alguna botella de agua para los pequeñajos por si os hace falta.

Además de la posibilidad de pasar un día estupendo con los niños, las dos actividades estrella de La Jarosa son la pesca y el senderismo. En internet encontrareis muchísimas páginas con información sobre todo tipo de rutas por la zona. Aunque esta vez nosotros fuimos con la idea de pasar un día más tranquilo, os dejamos este link por si vosotros os animáis a hacer alguna ruta. Para poder ejercer la pesca, es necesaria la licencia de la Comunidad de Madrid y el permiso de la Asociación de Pescadores de la Jarosa. Veréis que el embalse está vallado, pero cada pocos metros hay un acceso para pescadores por donde podréis pasar. Si tenéis pensado ir con el carro, en este caso os recomendamos llevar la mochila porta bebes, aunque el paso hasta la orilla con el no es imposible, se hace un poco complicado. ¡Es importante saber que está prohibido el baño y las actividades náuticas!

Después de dar un paseo por el embalse y de jugar con la pequeñaja a la pelota, llegó la hora de comer. En las zonas recreativas encontraréis merenderos a la sombra donde poder comer, y si pasáis una barrera que hay en un camino a la izquierda de la explanada, a unos pocos metros podréis sentaros en unas mesas junto a un riachuelo bastante curioso. Os recomendamos que os llevéis una manta para poder tumbaros y, si se tercia, disfrutar de una buena siesta después de comer.

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Via Verde del Rio Alberche

Martes festivo en Madrid. Pensamos que era un buen día para aprovechar y escapar de la ciudad y pasar un día de campo, así que nos animamos a hacer la Ruta de la Vía Verde del Alberche o Vía Verde del Ferrocarril. Un itinerario de unos 15 km (iday vuelta) que podréis hacer perfectamente con el carro. Al no tener un recorrido circular, podréis comenzarlo desde la Presa de Picadas (muy cerca de Aldea del Fresno) o desde la entrada que veréis a la izquierda por la M501 (viniendo desde Madrid) antes de llegar a la rotonda de acceso a Pelayos de la Presa.

 

Nosotros comenzamos por la segunda, cerca del embalse de San Juan. Tendréis que fijaros un poco, ya que no está muy bien señalizado. Podreis aparcar el coche en una pequeña explanada con arboles a modo de aparcamiento. A la izquierda vereis un merendero con un parque infantil junto al Centro de Entrenamiento de Piragüismo Eduardo Herrero, desde donde podréis empezar la ruta.

El camino discurre por la antigua vía de ferrocarril, vía que nunca se llegó a utilizar y que unía la Presa de Picadas con San Martín de Valdeigledias. En los primeros kilómetros de la ruta el río se situa a la izquierda. Hay que caminar unos minutos hasta llegar al segundo de los puentes que veréis durante el recorrido, donde cruzareis a la otra orilla para seguir por ella hasta llegar a la Presa, final del recorrido y desde donde hay unas vistas preciosas.

Una de las curiosidades que encontraréis es el túnel que hay en la roca. Si vais con carro os recomendamos que lo bordeéis por el sendero que hay a la derecha, ya que por dentro el suelo esta lleno de piedras y se hace bastante complicado el paso. Nosotros lo intentamos y tuvimos que levantar el carro en algunos tramos cuando se quedaba atascado por las rocas. 

A más o menos mitad de camino hacia la presa, tuvimos que pasar por una barra para llegar a otro parking. Para los amantes de la escalada, deciros que allí está el sector “Mirador del Alberche” de la Escuela de Escalada Navas del Rey. Para seguir el itinerario tendréis que volver a cruzar otra barra que hay un poco más adelante.

Pasado el kilómetro 6, llegamos al final del recorrido, la Presa de Picadas, donde aprovechamos para descansar un poco y comer algo (importante que lleveis agua, ya que no encontrareis nada por el camino). La ruta pasa por la ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves) del Alberche, así que la pequeñaja disfrutó mucho viendo buitres planeando sobre el embalse.

Hicimos el recorrido en unas 3 horas sin contar la parada para comer. Os dejamos el link con el plano de la ruta para que podáis situaros.

La verdad es que, teniendo en cuenta que estamos a primeros de diciembre, nos hizo un tiempazo, ¡en algunos momentos hasta nos sobraban las chaquetas!. Para los que tengan pensado hacerlo en verano, es recomendable crema solar y gorra, ya que las sombras no abundan por el camino.

Teatro Luchana

Aunque la mayor parte de los fines de semana los pasamos danzando de un lugar a otro (es lo que tiene vivir lejos de la familia), de vez en cuando nos gusta quedarnos en Madrid para olvidarnos del coche. Este fin de semana fue uno de esos momentos.

Hace bastante tiempo que me considero una enamorada del teatro y los musicales. Es una afición que debo a mi hermana Marta ya que en cada cumpleaños y desde muy pequeña me regalaba unas entradas para ver alguna obra con ella. El Fantasma de la Ópera, Cats, Cabaret… Aunque siempre sabía que era su regalo, era divertido intentar adivinar que obra elegiría para ese año.

Hacía tiempo que Alf y yo, quitando la escapada que hicimos estas Navidades pasadas para ver el espectáculo de El Circo del Sol (espectacular, por cierto), no íbamos al teatro, por lo que estaba como loca por pisar uno. Y como siempre hemos querido compartir esto con Daniela y viendo que ya empezaba a entretenerse con las canciones de los grupos infantiles de ahora, pensamos que sería una buena idea probar e ir a ver alguna obra corta para niños. ¡Así que este fin de semana nos hemos estrenado con el teatro! Elegimos “El alucinante viaje de Carola” de la compañía Berimbao. La princesa Carola de la videoconsola, al salir al mundo real, necesitará la ayuda del ratón Antón, el reloj Segundín y los niños de la sala para salvar al superheroe de la videoconsola y librarse de la mala Malu Morada que la tenía encerrada.

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Teniendo en cuenta que ponía que era recomendada para niños de más de 3 años y nuestra canija tiene año y medio, nos arriesgamos un poco, pero se lo pasó pipa. La función dura 60 minutos que se hacen muy amenos gracias a la colaboración que los personajes piden al público. Ahora la podréis encontrar en el Teatro Luchana, en Calle Luchana 38. El teatro tiene cuatro salas distribuidas en dos plantas. El acceso a la primera planta desde la calle lo hicimos mediante una rampa que da a la zona de hostelería del teatro, donde podréis tomar algo antes o después de la obra, mientras que para subir a la segunda donde se encuentra la Sala Vertical, tuvimos que hacerlo mediante escaleras. La sala es la mas pequeña de las cuatro y para entrar también tendréis que subir unas cuantas escaleras.

Al ir en metro (para los que hagáis lo mismo comentaros que la estación de metro de Iglesias dispone de ascensor) decidimos llevar a la canija en el carro. No tendréis problema  en dejarlo fuera, ya que en la primera planta tienen habilitada una zona de aparcacoches de bebe.

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La verdad que lo pasamos genial, la obra nos encantó. Tanto que ya estamos pensando en cual será la próxima obra que veamos.

Sierra de la Demanda

Este fin de semana, aprovechando que el lunes en Madrid ha sido festivo, hemos decidido hacer una escapadita al campo.

Hace bastante tiempo que Alf descubrió un nuevo hobby. ¡El fantástico mundo de las setas!. Todos los años iba a por ellas con su familia, pero nunca se había centrado tanto en el tema como ahora. Se puede pasar horas y horas mirando libros y leyendo sobre ellas. Así que, como esta semana ha comenzado a llover bastante, y teniendo en cuenta que las últimas veces que hemos salido no hemos visto muchas, hemos pensado que este sería un buen momento para ir a por ellas. Además habíamos visto que el tiempo para estos tres día iba a ser muy bueno.

Esta vez nos quedamos en Burgos, en la Sierra de la Demanda. Es una de las zonas que solemos elegir para desconectar de la ciudad por su tranquilidad. Y no solo nos gusta a nosotros, también Daniela disfruta muchísimo de nuestros paseos, le encanta ver a las vacas y otros animales que se nos cruzan por los caminos o correr tras los gatitos que se encuentra por el pueblo. Además este fin de semana hemos podido coincidir con los abuelos y primos, así que no lo ha podido pasar mejor.

En todos los pueblos de la zona encontrareis rutas o senderos que, con mochila portabebes, podréis hacer perfectamente. No ha pasado ni un día sin que hiciéramos una salida para pasear o ir a buscar setas. En el pueblo en el que estuvimos son muy comunes las de senderuela, las de cardo y las galampernas. Estas últimas para los mas conocedores, ya que se pueden confundir con la Lepiota cristata, una especie muy tóxica. Junto con algunas de pie azul que encontramos por no ser apreciadas en la zona, cogimos bastantes de las dos primeras.

Es una pena que lo bueno pase tan rápido, nos hubiéramos quedado unos días mas. Y como es imposible que salga de casa sin la cámara de Alf, os dejamos algunas fotos de las setas que vimos, algunas comestibles y otras no. A ver si los mas seteros conseguís distinguir de que clase son.

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Pelegrina

Accesibilidad:  mochila-portabebes

Al volver de nuestra visita al Monasterio de Piedra, nos animamos a pasar por Pelegrina, donde dicen se encuentra una de las rutas de senderismo mas conocidas de Guadalajara. La Ruta del Barranco del Río Dulce.

El camino comienza en el Pueblo. Una vez que aparquéis el coche en el parking que hay habilitado a la entrada, tendréis que seguir la calle hasta encontrar una bajada cerrada con una señal de prohibido el paso.

Parking Pelegrina

Durante el trayecto encontramos varias guías que señalizaban el camino hacia la ruta naranja o la azul. Justo cuando se llega al primer puente que cruza el río es cuando se bifurcan los dos caminos.

La ruta naranja es la mas sencilla de realizar, aunque no está adaptada para hacerla con carro y tendréis que ir con la mochila portabebes. Consta de un trayecto circular de unos 4 km por el que se llega a la cabaña donde el equipo de “El Hombre y la Tierra”, de Felix Rodriguez de la Fuente, guardaba el material del rodaje. Allí se grabaron varios capítulos de la serie, ya que en la hoz se encuentran varias colonias de buitres que podréis ver.

Nosotros decidimos hacer la ruta azul con la mochila portabebes. Es algo mas complicada, pero las vistas desde los miradores en lo alto de la hoz son impresionantes.

Si queréis hacer unos kilómetros mas, este camino es perfecto, aunque en Internet tienen mas itinerarios con distancias y dificultades diferentes.

La vuelta la hicimos por la orilla del Río Dulce hasta llegar otra vez al puente donde se encuentran los dos itinerarios. La verdad es que cualquiera de las dos rutas valen la pena por sus preciosos paisajes.

Parque Natural del Monasterio de Piedra

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Accesibilidad:  mochila-portabebes

El Parque Natural del Monasterio de Piedra fue una de las visitas que más nos impresionó. No imaginábamos que al pasar los tornos y andar unos metros nos encontraríamos con grandes cascadas y paisajes paradisíacos.

Para celebrar los ocho meses de nuestra pequeña, decidimos hacer una escapada a Calatayud y, así, hacer una visita al Monasterio de Piedra.

Esta vez nos alojamos en el Hotel Castillo de Ayud. Habíamos leído muy buenas recomendaciones en Internet y la verdad es que la estancia fue muy agradable.

Al llegar al parque, justo antes de pasar por la puerta colorada (1), a la derecha, pudimos dejar el coche en el aparcamiento gratuito del recinto. Aunque el sol nos acompañó durante todo el día (hay que decir que fuimos en noviembre) se notaban las bajas temperaturas, por lo que fuimos con bastante ropa de abrigo. Teniendo en cuenta la humedad del ambiente, es importante decir que conviene ir con calzado deportivo, ya que en algunas zonas el suelo puede ser un poco resbaladizo.

Una vez dentro, en la taquilla, nos ofrecieron un mapa del parque y una ruta alternativa para poder ir con el carro. Al final, para hacer el itinerario completo, decidimos ir con la mochila portabebes. Durante el recorrido encontramos bastantes escaleras y algunas muy estrechas, así que nos hubiera sido imposible ver la mayor parte de las zonas y, la verdad, vale la pena hacer la visita entera.

Recorrido del Parque

En todo el camino vimos indicaciones, por lo que, teniendo en cuenta lo grande que es el parque y aún teniendo el plano, ayuda bastante a la hora de situarte en el recinto. El recorrido se hace en una media de dos horas y media que, si sois de los que os gusta hacer fotos, seguro que se alarga un poco más. Os dejamos algunas de las que hicimos nosotros, aunque es mucho más impactante verlo en directo.

Conjunto Monumental Monasterio de Piedra

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Cuando llegamos no sabíamos si nos daría tiempo a ver todo el recinto. Aún no estábamos muy entrenados en esto de hacer escapadas con la peque y perdíamos mucho tiempo entre potitos y cambios de pañal, así que solo compramos entradas para ver el Parque Natural. A la salida, y al ver que teníamos toda la tarde por delante, nos animamos a preguntar las próximas horas para las visitas guiadas al Monasterio. Para hacer tiempo comimos unas tapas en el restaurante que hay en la Plaza de S. Martín.

Una vez dentro del Monasterio, esperamos a que comenzara la visita en una sala que da al Claustro y desde la que se puede ver el interior del Hotel.

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El recorrido también la hicimos con la mochila portabebes. Aunque el recinto está bien acondicionado para sillas de ruedas, nos hubiéramos perdido algunas zonas por ser de difícil acceso al tener escaleras, como la cripta de la Iglesia. Pero hay que decir que la mayor parte del edificio y las salas mas importantes se recorren sin problemas.
La entrada al Monasterio incluye también la visita al Museo del Vino y las Exposiciones de La Historia del Chocolate y los Carruajes, también adaptadas con rampas.

Creo que hicimos bien en pedir la visita guiada, ya que te enseñan las salas al detalle y te cuenta anécdotas o curiosidades que sin guía no hubiéramos visto.

Las Tablas de Daimiel

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Accesibilidad:   carro-bebemochila-portabebes

Este fin de semana tocaba visita a Ciudad Real. Esta vez nos alojamos en Ruidera y de camino decidimos hacer una parada para conocer Las Tablas de Daimiel, uno de los ecosistemas mas importantes de La Mancha. Se trata de un humedal en pleno centro de la Península de gran riqueza faunística.

En la entrada, junto al parking gratuito del recinto, encontramos el Centro de Visitantes, donde pudimos ver los itinerarios y unas exposiciones donde se explica la fauna y flora del humedal. A la hora de cambiar  a la pequeñaja, tuvimos que hacerlo en el coche, ya que los baños del Centro de Visitantes no tienen cambiadores.

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Existen tres rutas en el parque, todas de dificultad baja y accesibles para sillas de ruedas salvo un tramo en cada una que os contamos en cada punto. Aún así, nosotros recorrimos los itinerarios con el carro de bebe sin mucha complicación:

  • Itinerario amarillo / Isla del Pan: Este recorrido es circular y se realiza por las pasarelas de madera que recorren el parque. La media de tiempo en realizar el recorrido es de 1 h 30 min. El único punto no accesible es el comprendido entre la Isla de la Entradilla y la Isla del Descanso, pero podréis llegar a la Isla del Pan por la Isla de Maturro
  • Itinerario rojo / Laguna Permanente: Se trata de una ruta circular por la que llegamos a dos de los observatorios del humedal desde los que podremos ver parte de las aves del parque, aunque el primero tiene una escalera a la entrada que limita su accesibilidad. La media de tiempo en realizar el recorrido es de 1 h.
  • Itinerario azul / Torre de Prado ancho: Este último tramo se recorre en una media de 2 h 30 min y el único punto con dificultad para el acceso sería el tercer observatorio por tener dos escaleras.

El recorrido es precioso y, como hemos dicho antes y salvando una o dos escaleras, es bastante accesible para carros de bebe. Así que animaros. Y para ayudaros a ello, os dejamos unas fotos para ir abriendo boca.

Oceanografic

Oceanografic

Accesibilidad: carro-bebe mochila-portabebes

El segundo día lo aprovechamos para ir a ver la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Habíamos oído hablar tanto de ella que no quisimos perdernos una visita. A primera hora ya se veía bastante gente esperando en la cola. Al coincidir con un día de diario, encontramos varias excursiones de colegios de la zona.

Ya que no sabíamos si nos daría tiempo a verlo todo, nos decidimos a comprar entradas para visitar el Oceanografic. Hay que decir que tienen packs para poder ver los diferentes edificios que forman la Ciudad y se pueden comprar tanto en taquilla como en Internet, en este último suelen tener descuentos, por lo que vale la pena comprarlo con un poco de antelación.
En la entrada os facilitarán un mapa para que podáis situaros en todo momento, ya que el recinto es bastante grande.
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El parque está adaptado para sillas de ruedas, por lo que podréis ir con el carro perfectamente. Además, en el edificio de acceso, bajando en el ascensor hasta la planta -1, tienen una sala de lactancia con microondas. Está justo detrás del mostrador de la recepción, así que tendréis que preguntar para que os la abran. Por lo que vimos, la mayor parte de las salas tienen baños con cambiadores, así que eso os evitará volver al edificio principal cuando tengáis que cambiar el pañal al peque.
Nosotros pudimos coincidir con una exhibición de delfines que nos encantó. Como la mayor parte del delfinario tiene gradas, los chicos de la entrada, al ver que teníamos un carro, nos indicaron la forma de llegar a una explanada que tienen en primera fila desde donde vimos la actuación perfectamente.
La verdad es que salimos encantados y no descartamos ir otra vez cuando la pequeñaja sea un poco más mayor.

Valencia, recorrido hasta la playa

Accesibilidad:  carro-bebemochila-portabebes

Cuando nació nuestra pequeñaja teníamos ganas de hacer alguna escapadita. Los últimos meses habíamos estado bastante parados, así que, tras pasar las revisiones rutinarias del primer mes y ver que todo estaba perfecto, nos pusimos rumbo a Valencia.

Nos alojamos en el Hotel  Valencia Center con una oferta que tenían en internet. Solo estuvimos una noche, ya que fue una escapada de fin de semana, pero la habitación estaba bastante bien. El único “problema” que vimos fue el acceso con el carro. Tienen un ascensor que baja a la calle o planta 0, pero para entrar al hall de la planta 1 hay que hacerlo mediante unas escaleras. Supongo que a la hora de ir con silla de ruedas facilitarán alguna llave para poder subir.

Al llegar a Valencia, dejamos el coche en la Carrer de Carolina Álvarez. No nos resultó complicado aparcar por la zona, incluso el día siguiente decidimos hacerlo en la calle del hotel al ver que había bastantes huecos libres. Hay que decir que fuimos en marzo, por lo que no sabemos si en temporada alta se complicará más la cosa.

Teniendo en cuenta que la entrada a la habitación teníamos que hacerla a partir de las 12h, decidimos dar un paseo para ver los sitios en los que podíamos comer. Siguiendo la Carrer de Menorca en dirección a Paseo de la Alameda, encontramos un Corte Ingles donde pudimos pedir el menú del día. Se come bastante bien y hay unas vistas muy chulas de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Tras dejar todas las cosas en la habitación y descansar un poco del viaje, dimos un paseo hasta la playa. En el trayecto vimos un restaurante chino (Restaurante Catay) donde decidimos cenar más tarde. Es tipo buffet libre y, aunque no tiene la variedad que pueden tener otros, los platos típicos que se pueden pedir en un restaurante chino están asegurados.

Os dejamos el plano con el recorrido que hicimos desde el hotel hasta la playa. Deciros que todo el paseo lo hicimos con el carro, ya que Daniela era muy chiquitina y aun la llevábamos en cuco.

Paseo hasta la playa

Paseo hasta la playa

Valencia es una ciudad totalmente adaptada para ir en bicicleta ya que muchas de sus calles disponen de carril bici. Conocer la ciudad pedaleando es también muy buena opción, así que si tenéis oportunidad de hacerlo os dejamos un link con Rutas en Bicicleta por Valencia que hemos encontrado en Internet para que planeéis vuestro itinerario. También decir, para los que no puedan llevar su bicicleta o no tengan, que es posible alquilarla con el servicio de Valenbisi que ofrece la ciudad. Os dejamos el link con el Mapa de Estaciones de Valenbisi para quien le pueda interesar.

Al llegar a Avinguda de Manuel Soto encontramos las primeras instalaciones de La Marina Real Juan Carlos I: Los Tinglados o Muelles. Dentro del Tinglado 2 vimos a un grupo de chicos aprendiendo a patinar en la gran explanada del muelle.

Casi al llegar al final de la Avinguda, llegamos a una parte del Circuito Urbano de F1 de Valencia junto al Vele e Vents. Os daréis cuenta de que estáis llegando al ver las marcas de colores en el asfalto de las calles. Vale la pena pasar y verlo. Nos pareció muy curioso el ir paseando por dentro del circuito con el carro y ver las gradas a la izquierda. Comentar que no cobran ningún tipo de entrada ya que el acceso es libre y directo desde la calle.

Plano Circuito Urbano F1

Plano Circuito Urbano F1

Un poco más adelante, pudimos seguir el paseo por el muelle del puerto marítimo, ya que tiene rampa para subir a la parte de arriba. Este muelle sigue siendo parte de la Marina Real Juan Carlos I. Es muy habitual ver a gente sentada, paseando o corriendo. Allí pudimos sentarnos un rato para dar de comer a la pequeñaja. Tiene unas vistas preciosas de la Playa de las Arenas y la Malvarosa.

Para terminar, dimos una vuelta por el paseo marítimo de la Malva-Rosa y pudimos tomar algo en la Terraza Omega antes de volver al hotel. La terraza está acristalada, por lo que, a pesar de hacer un poco de fresco ese día, pudimos sentarnos un rato.