Pelegrina

Accesibilidad:  mochila-portabebes

Al volver de nuestra visita al Monasterio de Piedra, nos animamos a pasar por Pelegrina, donde dicen se encuentra una de las rutas de senderismo mas conocidas de Guadalajara. La Ruta del Barranco del Río Dulce.

El camino comienza en el Pueblo. Una vez que aparquéis el coche en el parking que hay habilitado a la entrada, tendréis que seguir la calle hasta encontrar una bajada cerrada con una señal de prohibido el paso.

Parking Pelegrina

Durante el trayecto encontramos varias guías que señalizaban el camino hacia la ruta naranja o la azul. Justo cuando se llega al primer puente que cruza el río es cuando se bifurcan los dos caminos.

La ruta naranja es la mas sencilla de realizar, aunque no está adaptada para hacerla con carro y tendréis que ir con la mochila portabebes. Consta de un trayecto circular de unos 4 km por el que se llega a la cabaña donde el equipo de “El Hombre y la Tierra”, de Felix Rodriguez de la Fuente, guardaba el material del rodaje. Allí se grabaron varios capítulos de la serie, ya que en la hoz se encuentran varias colonias de buitres que podréis ver.

Nosotros decidimos hacer la ruta azul con la mochila portabebes. Es algo mas complicada, pero las vistas desde los miradores en lo alto de la hoz son impresionantes.

Si queréis hacer unos kilómetros mas, este camino es perfecto, aunque en Internet tienen mas itinerarios con distancias y dificultades diferentes.

La vuelta la hicimos por la orilla del Río Dulce hasta llegar otra vez al puente donde se encuentran los dos itinerarios. La verdad es que cualquiera de las dos rutas valen la pena por sus preciosos paisajes.

Parque Natural del Monasterio de Piedra

Parque-monasterio

Accesibilidad:  mochila-portabebes

El Parque Natural del Monasterio de Piedra fue una de las visitas que más nos impresionó. No imaginábamos que al pasar los tornos y andar unos metros nos encontraríamos con grandes cascadas y paisajes paradisíacos.

Para celebrar los ocho meses de nuestra pequeña, decidimos hacer una escapada a Calatayud y, así, hacer una visita al Monasterio de Piedra.

Esta vez nos alojamos en el Hotel Castillo de Ayud. Habíamos leído muy buenas recomendaciones en Internet y la verdad es que la estancia fue muy agradable.

Al llegar al parque, justo antes de pasar por la puerta colorada (1), a la derecha, pudimos dejar el coche en el aparcamiento gratuito del recinto. Aunque el sol nos acompañó durante todo el día (hay que decir que fuimos en noviembre) se notaban las bajas temperaturas, por lo que fuimos con bastante ropa de abrigo. Teniendo en cuenta la humedad del ambiente, es importante decir que conviene ir con calzado deportivo, ya que en algunas zonas el suelo puede ser un poco resbaladizo.

Una vez dentro, en la taquilla, nos ofrecieron un mapa del parque y una ruta alternativa para poder ir con el carro. Al final, para hacer el itinerario completo, decidimos ir con la mochila portabebes. Durante el recorrido encontramos bastantes escaleras y algunas muy estrechas, así que nos hubiera sido imposible ver la mayor parte de las zonas y, la verdad, vale la pena hacer la visita entera.

Recorrido del Parque

En todo el camino vimos indicaciones, por lo que, teniendo en cuenta lo grande que es el parque y aún teniendo el plano, ayuda bastante a la hora de situarte en el recinto. El recorrido se hace en una media de dos horas y media que, si sois de los que os gusta hacer fotos, seguro que se alarga un poco más. Os dejamos algunas de las que hicimos nosotros, aunque es mucho más impactante verlo en directo.

Conjunto Monumental Monasterio de Piedra

conjunto-monumental

Accesibilidad: carro-bebe      mochila-portabebes

Cuando llegamos no sabíamos si nos daría tiempo a ver todo el recinto. Aún no estábamos muy entrenados en esto de hacer escapadas con la peque y perdíamos mucho tiempo entre potitos y cambios de pañal, así que solo compramos entradas para ver el Parque Natural. A la salida, y al ver que teníamos toda la tarde por delante, nos animamos a preguntar las próximas horas para las visitas guiadas al Monasterio. Para hacer tiempo comimos unas tapas en el restaurante que hay en la Plaza de S. Martín.

Una vez dentro del Monasterio, esperamos a que comenzara la visita en una sala que da al Claustro y desde la que se puede ver el interior del Hotel.

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El recorrido también la hicimos con la mochila portabebes. Aunque el recinto está bien acondicionado para sillas de ruedas, nos hubiéramos perdido algunas zonas por ser de difícil acceso al tener escaleras, como la cripta de la Iglesia. Pero hay que decir que la mayor parte del edificio y las salas mas importantes se recorren sin problemas.
La entrada al Monasterio incluye también la visita al Museo del Vino y las Exposiciones de La Historia del Chocolate y los Carruajes, también adaptadas con rampas.

Creo que hicimos bien en pedir la visita guiada, ya que te enseñan las salas al detalle y te cuenta anécdotas o curiosidades que sin guía no hubiéramos visto.