Conjunto Monumental del Monasterio de Piedra

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conjunto monumental del Monasterio de Piedra

 

Para celebrar los ocho meses de nuestra pequeña, decidimos hacer una escapada de fin de semana a Zaragoza para conocer El Conjunto Monumental del Monasterio de Piedra. Como íbamos desde Madrid y queríamos tomarnos nuestro tiempo para ver todo tranquilamente, decidimos ir un día antes. Así que nos alojamos en un hotel en Calatayud, a unos 30 minutos del Parque. Para los que tengáis pensado pasar unos días por la zona, comentaros que desde allí existe una linea de autobuses directa al Monasterio de Piedra, por lo que podréis olvidaros del coche.

El Parque Natural del Monasterio de Piedra fue una de las visitas que más nos impresionó. No imaginábamos que al pasar los tornos que hay en la entrada y andar unos metros nos encontraríamos con grandes cascadas y paisajes paradisíacos.

Al llegar al parque, justo antes de pasar por la puerta colorada (1), a la derecha, pudimos dejar el coche en el aparcamiento gratuito del recinto. Aunque por esa época (estuvimos en noviembre) el sol nos acompañó durante todo el día, se notaban las bajas temperaturas, por lo que fuimos con bastante ropa de abrigo. Teniendo en cuenta la humedad del ambiente, es importante decir que conviene ir con calzado deportivo, ya que en algunas zonas el suelo puede ser un poco resbaladizo.

Una vez dentro, en la taquilla, nos ofrecieron un mapa del parque y una ruta alternativa para poder ir con el carro, por lo que al final decidimos ir con la mochila portabebes y así hacer todo el itinerario. Durante el recorrido encontramos bastantes escaleras y algunas muy estrechas, por lo que nos hubiera sido imposible ver la mayor parte de las zonas y, la verdad, vale la pena hacer la visita entera. Además, la parte de la entrada al Parque no es muy llana, por lo que si vais con silla de ruedas necesitareis ayuda para poder pasar.

En todo el camino vimos indicaciones, lo que, aún teniendo el plano, ayuda bastante a la hora de situarte en el recinto. El recorrido se hace en una media de dos horas y media que, si sois de los que os gusta hacer fotos, seguro que se alarga un poco más. Os dejamos algunas de las que hicimos nosotros, aunque es mucho más impactante verlo en directo.

Como aún no estábamos adaptados a esto de hacer escapadas con la peque y perdíamos mucho tiempo entre potitos y cambios de pañal, en un principio solo compramos entradas para ver el Parque Natural, al ver que tras visitar el Parque aun teníamos toda la tarde por delante, nos animamos a preguntar por las próximas horas de visitas guiadas al Monasterio. Para hacer algo de tiempo podéis ir a tomar algo al restaurante que tienen en la Plaza de S. Martín.

Una vez dentro del Monasterio, esperamos a que comenzara la visita en una sala que da al Claustro y desde la que se puede ver el interior del Hotel.

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El recorrido también lo hicimos con la mochila portabebes. Aunque el recinto está bien acondicionado para sillas de ruedas, nos hubiéramos perdido algunas zonas por ser de difícil acceso al tener escaleras, como la cripta de la Iglesia. Pero hay que decir que la mayor parte del edificio y las salas mas importantes se recorren sin problemas.
La entrada al Monasterio incluye también la visita al Museo del Vino y las Exposiciones de La Historia del Chocolate y los Carruajes, también adaptadas con rampas.

Vale la pena hacer la visita guiada, ya que te enseñan las salas al detalle y te cuenta anécdotas o curiosidades que sin guía no hubiéramos visto.